General
Con 11 años y una 390, Emilio ya roba miradas en el Acamoto 2026
El pequeño motociclista viajó desde el Edomex hasta Acapulco con su papá y promete volver cada año al festival
20 de mayo de 2026
Redacción
Mientras los adultos guardaban sus motos y cerraban el Acamoto 2026, uno de los personajes que más llamó la atención en el puerto de Acapulco fue Emilio, un chamaco de apenas 11 años que llegó desde Tecámac, Estado de México, montado en una moto 390 cc y con más temple que muchos experimentados.
El pequeño viajó junto a su papá, Gabriel Hinojosa, un motociclista con tres décadas de experiencia sobre el asfalto. Fue él quien le inculcó desde muy chico el amor por las dos ruedas. Según contó el propio Emilio, su historia con las motos comenzó en una 600, luego pasó a una 200 y ahora ya rueda en una 390. Todo lo aprendió de su padre, que lo subió a sus motos desde que tenía memoria.
Gabriel explicó que la inquietud de su hijo empezó alrededor de los 8 años, pero no fue hasta hace aproximadamente un año, cuando Emilio tenía 10, que le compró su primera moto propia. La decisión no fue tomada a la ligera. El papá dejó claro que prefiere enseñarle él mismo a manejar con responsabilidad, antes de que el chico agarre malos hábitos por falta de orientación y termine en un accidente.
Claro que hay límites. Emilio solo puede rodar dentro del fraccionamiento donde vive, ya que legalmente no tiene edad para obtener ningún permiso de circulación. Salir a las calles todavía no es una opción. Pero eso no le quitó el gusto de disfrutar el ambiente del Acamoto, donde además de rodar pudo admirar el arte con que otros motociclistas decoran y personalizan sus máquinas.
Lo que también destacó Gabriel fue el despliegue de vigilancia que las autoridades montaron en la Costera durante el festival. Lejos de molestarse, lo celebró, porque eso le da mayor tranquilidad para que en futuras ediciones Emilio pueda circular con más confianza por el puerto. Una opinión que compartió Edgar, otro asistente originario de la Ciudad de México, quien también consideró positivo el operativo de seguridad.
El Acamoto 2026 cerró su último día dominical con miles de motociclistas abandonando Acapulco rumbo a sus estados de origen. Entre ellos se fue Emilio, satisfecho, con ganas de regresar y con una historia que ya lo convierte en uno de los pilotos más jóvenes en participar en este festival. La promesa está hecha: el año que viene, de vuelta al Acamoto.
El pequeño viajó junto a su papá, Gabriel Hinojosa, un motociclista con tres décadas de experiencia sobre el asfalto. Fue él quien le inculcó desde muy chico el amor por las dos ruedas. Según contó el propio Emilio, su historia con las motos comenzó en una 600, luego pasó a una 200 y ahora ya rueda en una 390. Todo lo aprendió de su padre, que lo subió a sus motos desde que tenía memoria.
Gabriel explicó que la inquietud de su hijo empezó alrededor de los 8 años, pero no fue hasta hace aproximadamente un año, cuando Emilio tenía 10, que le compró su primera moto propia. La decisión no fue tomada a la ligera. El papá dejó claro que prefiere enseñarle él mismo a manejar con responsabilidad, antes de que el chico agarre malos hábitos por falta de orientación y termine en un accidente.
Claro que hay límites. Emilio solo puede rodar dentro del fraccionamiento donde vive, ya que legalmente no tiene edad para obtener ningún permiso de circulación. Salir a las calles todavía no es una opción. Pero eso no le quitó el gusto de disfrutar el ambiente del Acamoto, donde además de rodar pudo admirar el arte con que otros motociclistas decoran y personalizan sus máquinas.
Lo que también destacó Gabriel fue el despliegue de vigilancia que las autoridades montaron en la Costera durante el festival. Lejos de molestarse, lo celebró, porque eso le da mayor tranquilidad para que en futuras ediciones Emilio pueda circular con más confianza por el puerto. Una opinión que compartió Edgar, otro asistente originario de la Ciudad de México, quien también consideró positivo el operativo de seguridad.
El Acamoto 2026 cerró su último día dominical con miles de motociclistas abandonando Acapulco rumbo a sus estados de origen. Entre ellos se fue Emilio, satisfecho, con ganas de regresar y con una historia que ya lo convierte en uno de los pilotos más jóvenes en participar en este festival. La promesa está hecha: el año que viene, de vuelta al Acamoto.